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Construcción de viviendas bioclimáticas

[19/03/2010 | 17:49] Investigadores de la facultad de Arquitectura de La Plata trabajan en el desarrollo de viviendas bioclimáticas para reducir el consumo de energías tradicionales | Construirán cuatro casas ecológicas en la ciudad de Tapalqué | Con esta experiencia, pionera en territorio bonaerense, se avanza en la construcción de soluciones habitacionales sociales ecológicas a gran escala en el futuro.




La importancia de reducir el consumo de energías tradicionales

Un equipo de investigadores del Instituto de Estudios del Hábitat (IDEHAB), perteneciente a la facultad de Arquitectura trabaja, desde hace más de dos décadas, en el diseño y desarrollo de viviendas bioclimáticas. Se trata de construcciones que debido a su configuración arquitectónica son capaces de satisfacer las necesidades de confort de sus habitantes, aprovechar los recursos naturales del entorno y evitar así el consumo de energías convencionales.

A partir de un convenio con el Instituto de la Vivienda de la provincia de Buenos Aires y el ministerio de Infraestructura bonaerense, la Facultad encabezará un proyecto de construcción de cuatro viviendas de uso social con aplicación de este novedoso sistema bioclimático en la ciudad de Tapalqué, en el centro de la provincia de Buenos Aires.

Los responsables del proyecto son el arquitecto Gustavo San Juan y el ingeniero Carlos Díscoli, que desarrollan sus investigaciones en el Laboratorio de Modelos y Diseño Ambiental del IDEHAB. Ambos son especialistas en el diseño de este tipo de viviendas, cuyo principal beneficio es el de mantener un clima fresco en los días de verano y guardar el calor en invierno, aún cuando la temperatura exterior sea mucho más baja.

Este tipo de construcciones, también llamadas sustentables, parten de la premisa de cuidar el medio ambiente mediante la reducción sustancial del consumo de energías tradicionales. Los especialistas explican que la clave está en la conservación de la energía térmica en el interior de la casa, y la instalación y utilización de sistemas pasivos de generación de energía, como colectores solares que aprovechan la radiación solar para calentar el aire o el agua.

Díscoli destacó a InfoUniversidades que otro de los aspectos fundamentales de este tipo de arquitectura es la incorporación del entorno en el proyecto: “La arquitectura moderna y la moda imponen formas de construir que no tienen en cuenta el entorno y eso lleva a cometer errores tan básicos como edificar torres con mucho vidrio en ciudades del norte donde el sol es muy fuerte y está presente casi todos los días del año”. En el mismo sentido, explicó que “tampoco se piensa en cómo orientar una vivienda o cómo distribuir las ventanas según se quiera obtener, o no, una ganancia directa de la luz y la energía térmica que nos provee el sol; se podría decir que la moda se ha impuesto por sobre el sentido común”.

Un aporte al cuidado del medioambiente

La protección del medioambiente es otra de las claves para el desarrollo de esta tendencia arquitectónica. Gustavo San Juan remarcó que “muchos países del mundo ya firmaron acuerdos en este sentido y en Europa son cada vez más las viviendas que incorporan tecnología pasiva para reducir el consumo de las fuentes de energía no renovables y contaminantes”.

Para los investigadores, aprovechar las características del entorno al momento de construir, pensar de manera lógica la orientación e incorporar materiales aislantes adecuados permite reducir en forma sustancial el consumo de energía. Es que adoptar este conjunto de medidas permite que la casa se mantenga por sí sola muy cerca del nivel de confort que requiere su habitante. “En cambio, en el caso de las viviendas tradicionales, si uno las deja ‘funcionar solas’ ese nivel queda muy por debajo del ideal de confort y es allí cuando tenemos que mantener encendida la estufa durante las 24 horas como única solución para sentirnos a gusto en nuestra propia casa”, explicó
Díscoli.

En cuanto a la utilización de tecnología alternativa para generar energía, San Juan aclaró que “en ciudades como La Plata, no es posible dejar de lado por completo la tecnología tradicional y a veces tenemos que recurrir a ella, pero sólo como fuente auxiliar”.
Por ejemplo, un colector solar estándar para calentar agua puede garantizar su provisión a una temperatura de 60 grados (el agua utilizada para bañarse oscila entre 45 y 50 grados) en días con radiación solar alta o media. Pero, si sobrevienen tres días de alta nubosidad en invierno, el colector solar perderá eficiencia; es por ello que en regiones con estas características climáticas se recomienda la instalación de un pequeño termotanque tradicional como fuente auxiliar. De todas maneras, el consumo de gas se reduce enormemente, ya que sería necesario prenderlo pocas veces al año.

Algo similar sucede con las estufas: en aquellas casas bien orientadas y con buena ganancia directa del sol, no suele ser necesario prender calefactores para alcanzar el nivel de confort. Además, gracias a la conservación del calor que garantizan las viviendas bioclimáticas, en los días nublados de invierno alcanza con encender la estufa durante unas pocas horas para lograr un ambiente confortable.

Con tecnología sencilla también es posible ahorrar electricidad y, por consecuencia, reducir los gastos familiares. Los diseños del proyecto incluyen la incorporación de lumiductos, es decir, estructuras tubulares pulidas que permiten captar la luz solar y trasladarla atravesando techos o paredes a aquellos espacios donde la luz del sol no llega de forma plena. Los especialistas insisten en que los materiales utilizados para este tipo de construcciones son los mismos que se utilizan para edificar viviendas tradicionales. “Sólo se trata de saber distribuir y aprovechar los materiales. A veces, algo tan simple como la colocación de buenos burletes es suficiente para evitar las infiltraciones de aire y mantener el calor en el interior de la casa”, afirmó San Juan.

Las cuatro viviendas bioclimáticas de Tapalqué comenzarán a construirse en los próximos días, pero la tarea de los investigadores no finalizará una vez terminada la obra. Estas viviendas sociales funcionarán también como un laboratorio donde los especialistas harán mediciones para corroborar que el funcionamiento sea eficiente. Las construcciones tendrán una superficie aproximada de 70 metros cuadrados -de bajo costo y similares a las que se otorgan comúnmente a través de los diferentes planes de vivienda oficiales- y contarán con paneles solares y colectores para calentar agua. Los dueños de esas casas recibirán una capacitación especial para manejar esta tecnología y obtener los mayores beneficios de este tipo de viviendas.

Las casas contarán con un revestimiento especial y espacios diseñados para lograr una disminución del consumo de recursos no renovables; las paredes permitirán la conservación del frío y el calor según las diferentes orientaciones del sol y del viento en las diferentes superficies, y el proyecto contempla que en el futuro se puedan incorporar nuevos diseños como horno solar, secador de ropa solar, energía eléctrica fotovoltaica con módulos específicos para el aprovechamiento de la luz solar para uso diario.

Fuente: InfoUniversidades
Eduardo Spinola
espinola72@gmail.com
Unidad de Prensa
Dirección General de Comunicación y Medios
Universidad Nacional de La Plata

|| Fuente: (CAPER)




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